Si pincháis en la fotografía no iréis a una entrada de una sesión más, sino a una de las historias más intensas que he vivido en este último año.
Todo gracias a Mª Jesús y Lauro que me permitieron ser parte, de uno de los días más importante de su vida.


Tenía ganas de realizar una sesión de fotos a la pequeña Ester.
Creo que los papas eligieron una de las mejores edades para ser fotografiados, poquito antes de cumplir 2 añitos.
Al instante Ester se mostró tal y como es, y simplemente fui acompañándola para ver el mundo con los ojos de un niñ@.


Cuando me comentaron sus papas la posibilidad de realizar una sesión de fotos a Matías, ya me avisaron de su gran afición a correr y no parar quieto ni un segundo.
Tras un primer momento de la sesión, que dejamos que Matías conociera el lugar y con ayuda de los papas logramos capturar estos bonitos recuerdos.


Os presento la sesión de recién nacido más especial para mí, aparte de ser una de las sesiones más complicadas de hacer, era la sesión con mi sobrino Iván.
Con solo unos días de vida, realizamos esta sesión, en casa de los papas, en un ambiente controlado y tras seguir varios consejos que facilitan mucho, este tipo de sesiones.


Las mejores sesiones de fotos son las que tengo la libertad necesaria para volar como realmente sé con la cámara de fotos en la mano. Reconozco que he disfrutado como un enano haciendo estas fotos. Si bien todo el mérito de estos estupendos recuerdos se los debo al pequeño Álvaro y su familia, fue fácil conectar con él y enseguida se mostró tal y como es delante de la cámara.


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